sábado, 11 de julio de 2009

Comentario: "Causa y sinrazon de los celos"

El mensaje que quiere dejar Roberto Arlt con este aguafuerte es que el hombre sin experiencia en el amor es extremadamente celoso, y la mujer en este caso actua manejandolo como a un maniqui. En cambio la mujer celosa intenta esconder los celos y no lo demuestra, de modo de que si lo demuestra cambiarian los roles y ella seria quien estaria constantemente detras de el.
Leyendo este aguafuerte y "Soliloquio del solteron" , Arlt deja muy clara su forma de pensar sobre la pareja, el amor, los matrimonios, la convivencia entre marido y mujer. El piensa que muy pocas parejas sienten verdaderamente amor.
Desde mi punto de vista todos tenemos un poco de celo, algunos en gran cantidad, otros en poca , pero hay quien lo demustra y hay quien no.
Mi forma de pensar es que en una pareja con celos no existe la confianza mutua, y si una pareja no tiene confianza mutua no es amor. OJO! Ese acto de celo puede ser una forma no muy demostrativa de expresar el amor que siente una persona hacia otra.
El matrimonio para mi es un tema si experiencias vividas, pero este aguarfuerte refleja la realidad en la que viven los adultos de hoy. Las señoras casadas pierden ese celo, que demostraba el interes o el amor que sentia anteriormente por su marido


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CAUSA Y SINRAZON DE LOS CELOS

Hay buenos muchachitos, con metejones de primera agua, que le amargan la vida a sus respectivas novias promoviendo tempestades de celos, que son realmente tormentas en vasos de agua, con lluvias de lágrimas y truenos de recriminaciones.
Generalmente las mujeres son menos celosas que los hombres. Y si son inteligentes, aun cuando sean celosas, se cuidan muy bien de descubrir tal sentimiento, porque saben que la exposición de semejante debilidad las entrega atadas de pies y manos al fulano que les sorbió el seso. De cualquier manera; el sentimiento de los celos es digno de estudio, no por los disgustos que provoca, sino por lo que revela en cuanto a psicología individual.
Puede establecerse esta regla:
Cuanto menos mujeres ha tratado un individuo, más celoso es.
La novedad del sentimiento amoroso conturba, casi asusta, y trastorna la vida de un individuo poco acostumbrado a tales descargas y cargas de emoción. La mujer llega a constituir para este sujeto un fenómeno divino, exclusivo. Se imagina que la suma de felicidad que ella suscita en él, puede proporcionársela a otro hombre; y entonces Fulano se toma la cabeza, espantado al pensar que toda "su" felicidad, está depositada en esa mujer, igual que en un banco. Ahora bien, en tiempos de crisis, ustedes saben perfectamente que los señores y señoras que tienen depósitos en instituciones bancarias, se precipitan a retirar sus depósitos, poseídos de la locura del pánico. Algo igual ocurre en el celoso. Con la diferencia que él piensa que si su "banco" quiebra, no podrá depositar su felicidad ya en ninguna parte. Siempre ocurre esta catástrofe mental con los pequeños financieros sin cancha y los pequeños enamorados sin experiencia.
Frecuentemente, también, el hombre es celoso de la mujer cuyo mecanismo psicológico no conoce. Ahora bien: para conocer el mecanismo psicológico de la mujer, hay que tratar a muchas, y no elegir precisamente a las ingenuas para enamorarse, sino a las "vivas", las astutas y las desvergonzadas, porque ellas son fuente de enseñanzas maravillosas para un hombre sin experiencia, y le enseñan (involuntariamente, por supuesto) los mil resortes y engranajes de que "puede" componerse el alma femenina. (Conste que digo "de que puede componerse", no de que se compone.)
Los pequeños enamorados, como los pequeños financistas, tienen en su capital de amor una sensibilidad tan prodigiosa, que hay mujeres que se desesperan de encontrarse frente a un hombre a quien quieren, pero que les atormenta la vida con sus estupideces infundadas.
Los celos constituyen un sentimiento inferior, bajuno. El hombre, cela casi siempre a la mujer que no conoce, que no ha estudiado, y que casi siempre es superior intelectualmente a él. En síntesis, el celo es la envidia al revés.
Lo más grave en la demostración de los celos es que el individuo, involuntariamente, se pone a merced de la mujer. La mujer en ese caso, puede hacer de él lo que se le antoja. Lo maneja a su voluntad. El celo (miedo de que ella lo abandone o prefiera a otro) pone de manifiesto la débil naturaleza del celoso, su pasión extrema, y su falta de discernimiento. Y un hombre inteligente, jamás le demuestra celos a una mujer, ni cuando es celoso. Se guarda prudentemente sus sentimientos; y ese acto de voluntad repetido continuamente en las relaciones con el ser que ama, termina por colocarle en un plano superior al de ella, hasta que al llegar a determinado punto de control interior, el individuo "llega a saber que puede prescindir de esa mujer el día que ella no proceda con él como es debido".
A su vez la mujer, que es sagaz e intuitiva, termina por darse cuenta de que con una naturaleza tan sólidamente plantada no se puede jugar, y entonces las relaciones entre ambos sexos se desarrollan con una normalidad que raras veces deja algo que desear, o terminan para mejor tranquilidad de ambos.
Claro está que para saber ocultar diestramente los sentimientos subterráneos que nos sacuden, es menester un entrenamiento largo, una educación de práctica de la voluntad. Esta educación "práctica de la voluntad" es frecuentísima entre las mujeres. Todos los días nos encontramos con muchachas que han educado su voluntad y sus intereses de tal manera que envejecen a la espera de marido, en celibato rigurosamente mantenido. Se dicen: "Algún día llegará". Y en algunos casos llega, efectivamente, el individuo que se las llevará contento y bailando para el Registro Civil, que debía denominarse "Registro de la Propiedad Femenina".
Sólo las mujeres muy ignorantes y muy brutas son celosas. El resto, clase media, superior, por excepción alberga semejante sentimiento. Durante el noviazgo muchas mujeres aparentan ser celosas; algunas también lo son, efectivamente. Pero en aquellas que aparentan celos, descubrimos que el celo es un sentimiento cuya finalidad es demostrar amor intenso inexistente, hacia un bobalicón que sólo cree en el amor cuando el amor va acompañado de celos. Ciertamente, hay individuos que no creen en el afecto, si el cariño no va acompañado de comedietas vulgares, como son, en realidad, las que constituyen los celos, pues jamás resuelven nada serio.
Las señoras casadas, al cabo de media docena de años de matrimonio (algunas antes), pierden por completo los celos. Algunas, cuando barruntan que los esposos tienen aventurillas de géneros dudosos, dicen, en círculos de amigas:
-Los hombres son como los chicos grandes. Hay que dejar que se distraigan. También una no los va a tener todo el día pegados a las faldas...
Y los "chicos grandes" se divierten. Más aún, se olvidan de que un día fueron celosos...
Pero este es tema para otra oportunidad.

COMENTARIO

miércoles, 8 de julio de 2009

Crónica: "César"

A continuación, un fragmento de la nota titulada "Postales de General Obligado. Insistencias y poética existencial", que pubicó Carlos del Frade en el sitio Postalesdelsur.net, dedicado al periodismo de investigación.

Se trata de una crónica que entrecruza datos históricos de público conocimiento, recuerdos de una entrevista pasada, observaciones de detalles contextuales, una entrevista y reflexiones. Léanla y revisen la nota completa, así como los muchos y muy buenos trabajos publicados ahí.


César

Villa Ocampo sigue siendo el territorio en el que vive, aún después de muerto, el ex senador nacional Jorge Massat, el hombre que supo cultivar una cuenta corriente de más de veinte millones de dólares cuando era presidente de la comisión de seguimientos de las privatizaciones y delfín de Carlos Reutemann.
En Villa Ocampo los chicos siguen trabajando en la cosecha de algodón y caña de azúcar, aunque cada vez hay menos.
Trabajan menos de un mes porque también aquí ha llegado la imposición de la reina soja y cada vez hay menos plantas autóctonas.
En 1999, César Godoy, uno de esos pibes que trabajaba desde que tenía cinco años, le contó a este cronista que a sus entonces trece años le dolía la espalda como consecuencia de la zafra.
Que no podía ir todos los días a la escuela porque tenía que trabajar para ganar un peso por día y que eso lo destinaba a ayudar en su casa.
Y cuando imaginaba el futuro, César sonreía y respondía que quería ser poeta.
Sacaba un cuaderno y leía en voz alta una poesía dedicada a su mamá que hacía un tiempo había piantado a la pampa de arriba.
Diez años después, el cronista busca encontrarse con César.
Hace varios llamados y por fin da con una de sus hermanas.
Son alrededor de las cuatro de la tarde y el sol hace más fuerte el verde de las plantas y el marrón gastado de las calles y veredas del barrio.
Hay un grupo de diez albañiles haciendo mezcla y llevando baldes de un lugar para otro.
Los ladrillos parecen venir de los hornos familiares que siempre pueden verse al costado de la ruta 11 cuando el viajero arriba a Villa Ocampo.
Ahí está César.
Una década después se lo ve fibroso, fuerte y todavía tiene una sonrisa amplia cubierta de un gorrito que le hace sombra pero resulta impotente para cubrirle la luz de sus ojos.
-Ahora laburo de albañil –dice César.
Cuenta que su familia está compuesta de nueve hermanos y que él es el menor.
Que recuerda aquella entrevista y que le trajeron libros y hasta vio el documental que giraba en torno a su testimonio.
-La peleo todos los días y aunque no terminé la escuela se que algún día lo voy a hacer – promete el muchacho.
Está de novio y todavía no tiene chicos.
Cuenta que es el coordinador de un grupo juvenil de la parroquia de Villa Ocampo y que todavía escribe poesías.
-Hablo de los chicos que nacimos acá en el norte. Que nosotros merecemos atención. Que no se olviden de nosotros. Porque nosotros también queremos vivir – dice César antes de volver al balde, los ladrillos y la pala.
Allí en Villa Ocampo, pibes como César siguen apostando a sus propios sueños y los siguen defendiendo en contra de todo lo que impone el sistema.
Es la poética existencial.
La inverosímil resistencia de la ternura.
Si César a pesar de todos los pesares es capaz de mantener sus sueños cómo es posible que tanta gente con muchas más posibilidades que él, abandone la lucha por un futuro mejor.
En chicos como César alumbra victoriosa la permanente gambeta del amor contra todas las formas de la muerte y el poder.

lunes, 6 de julio de 2009

Comentario: Del que no se casa..

Arlt relata la historia de un hombre que lleva 8 años de noviazgo y que el motivo por el cual no se casa es por su bajo salario, lo que también lo lleva a que su suegra no lo acepte por no creerlo conveniente para su hija. Convencido de esto, el muchacho se propuso trabajar todo el tiempo necesario para lograr un sueldo digno para poder casarse, construir una familia y lo más importante, ¡conformar a su suegra!. Pasado el tiempo, consiguió un aumento, no del todo bueno, pero que iba a hacer posible concretar el anhelo de su novia y de su suegra... imaginando que ya nada le impide casarse, este hombre sigue buscando motivos para no casarse y de alguna manera trata de explicarle a su suegra el porque todavía no se puede casar, pero solo son motivos absurdos, que solo llevan a una sola conclusión: el miedo a afrontarlo. Del que no se casa, es mi texto elegido ya que relata una historia que me conmueve, pero que no me parece extraño, ya que pensándolo y comparándolo con la realidad que vivimos hoy en día suena cosa común en muchas personas. Casarse provoca en cada individuo una mezcla de sensaciones que muchas veces produce incertidumbre...las excusas, el temor, la falta de madurez, de responsabilidad y coraje, llevan a una persona a no sentirse capaz de poder concretar un matrimonio, o que consecuentemente fracase por dichos factores...

Diez motivos para no casarse

Comentario: "Soliloquio del solteron"

"Soliloquio del solteron"


Lo que opino sobre el aguafuerte escrito por Roberto Arlt, que el expresa mediante èste, su sentimiento y forma de pensar sobre las mujeres. El que tenia una vida muy pacifica , sin nadie que lo molestara, sin una mujer que viera en cada mañana al despertar, una vida mas o menos solitaria, tenia muy firme su opinion sobre las mujeres debido a su experiencia en el amor, y quiere morir solo. A este aguafuerte lo relaciono mucho con lo que se vive actualmente, o lo que veo yo desde mis 16 años de poca experiencia en el tema: cada vez hay menos parejas y mas divorcios, cada vez son las personas que viven solas, y tambien,mucha gente que sigue firme con su pensamiento de "que sin un matrimonio no es feliz".