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sábado, 21 de noviembre de 2009

crònica de Baigorria

Es un día como todos los días de invierno, frio, monótono y poco alegre como siempre. Yo ya había cumplido mis diecisiete años como cualquier persona común, de este mundo y por eso decidí hacer lo que siempre hago durante el principio del verano. Se preguntaran que cosa hacia y la respuesta es tan simple como el aire que respiramos, es sentarme a observar, a las personas que hacen su vida aburrida y monótona de Baigorria.
Esto comenzó, cuando con mi padre a mediados de diciembre, salíamos a caminar sin preocupaciones de nada, sin la rutina de todos los días como lo llamábamos. Cuando estábamos en la calle principal (la avenida de Baigorria) de Baigorria, vimos que en un local tenía un improvisado escalón, el cual lo adoptamos como un asiento, al que todos los días de las vacaciones, nos sentábamos a ver la libertad que tenían las personas, de moverse sin tener un horario que los perturbe, sin un horario que los pongan nervioso ni nada de eso. Si, cuando nos sentábamos veíamos como las personas aprovechaban el día al máximo. Como el sol que no se escondía hasta altas horas. Impidiendo la entrada del anochecer. Eso era bueno ya que todas las personas compartían el mismo sentimiento, de despreocupación que sentíamos nosotros. Pero lo bueno no dura y cuando nos dimos cuenta, el verano se estaba acabando y dando lugar al otoño, la escuela comenzaba al igual que el trabajo y el sol que antes se escondía tarde comenzaba a esconderse más temprano. Esto genero un cambio notable, ya que ahora en pleno invierno no se encuentra en la calle ni un mísero perro callejero, es como si todo lo que había convertido el verano se lo llevo el invierno, eso era no feo si no como extraño ya que no te encuentras con nadie ni antes ni después de la hora pico de salida de cualquier persona trabajadora, por eso, mi padre y yo hacemos humor acerca de la “concurrida y habitada Granadero Baigorria” que se apaga como el sol todas las noches.
Escribo esta crónica para describir como sentados, en el mismo sitio, el estilo de vida de una persona monótona, de una persona trabajadora , varia en cuanto la época en que nos encontremos y como una avenida donde toda la gente pasa sin preocupación, te puede dar semejante espectáculo , solo sentándose a observar y mirar las simples cosas de cada día.
Por eso se dice que tanto el otoño como el invierno apagan las luces que encienden, la primavera y el verano.

crònica de una esquina

En Fabrica Militar, dentro del barrio General Sabio, se puede observar que tiene una esquina algo usual, pero también casual, donde mayormente los vecinos se encuentran para relatar sus problemas, o sus alegrías.
Todos sabemos muy bien que siempre hay un lugar especial dentro de cada barrio, donde muchas veces los vecinos se reúnen entre sí para contarse su vida cotidiana, comparándose mientras sobre cuentan sus acontecimientos que les ocurre y que los hace diferente, para así decirse de alguna manera “sentirnos algo especial y también sobresaliente a los demás”.
En la esquina de casa se puede ver que tiene algo tan especial que llama la atención y atrae las personas de un manera que todavía no puedo entender y solo encuentro sentido de que esa atracción es “muy natural”. La esquina divide dos calles, posee árboles muy interesantes para la vista de cada persona, dándole a la esquina un toque mágico cuando se reviste durante todo el año, ya sea en cualquier estación de ella. Los árboles durante, primavera brindan un verde brillante, en verano una hermoso violeta que le da color a la gente, el otoño se reviste con sus tonos de amarillo, y en invierno muestra en marrón de sus troncos.
Las personas se reúnen allí y tan solo con algún”hola, como te va?”,ya se da comienzo a las grandes conversaciones, que puedan durar horas sin algún problema ya sea con lluvia o que este soleado en todos los tiempos climáticos. Allí se formaron las grandes amistades que siguen permaneciendo durante años y que de alguna manera se vuelven familiares; esas grandes amistades que uno nunca olvida.
Si le tendría que dar algún título para contar esta historia diría:”una esquina, un millón de historia” .